ALFREDO IVÁN ACQUATTI -ARGENTINA-

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PÁGINA 42

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Me llamo Alfredo Iván Acquatti, nací en Esperanza, Santa Fe, Argentina el 17/12/1988. Hijo de familia trabajadora (padre obrero y madre maestra), menor de 5 hermanos. Actualmente trabajo en una empresa de mi localidad. 
Participo en una asociación civil llamada movimiento esperancino por las letras, cuya finalidad es promover la escritura.
instagram: fredi.acq
 

 

Oda a Sancho Panza


Lo que hiciste
¿fue por una ínsula, por un gobierno?
¿por prestigio, por dinero?
¿o eras leño que alimenta el fuego?
¿o eras esa hermosa palabra: compañero?
 
Sancho amigo,
que mil penas pasaste
por tu oficio.
 
En tu peregrinaje
le llevaría tus cartas a Teresa
¿por qué quien le sirve al escudero?
 
Sancho en tu burro
acompaña
a Cervantes y Quijotes.
 
Luego vuelve
y cuenta de los sueños.
Te esperamos,
tras los molinos de viento.

 

 

*     *      *


Crucecitas de madera
 
Bajo el jazmín
la Virgen llora
crucecitas de madera.
 
Dos niños llevan
un féretro
vestidos con capa negra.
 
Dime virgencita:
¿de qué están hechos los poemas?
 
Los tuyos de jazmín
y de muertas astromelias.
 
En el cielo
tendida una doncella
se cae su pañuelo
sobre la escena.
 
Virgencita ¿qué le pasa
a la doncella?
 
Dejó caer su pañuelo
porque el llanto
no cesa.
 
Dos niños llevan
en un féretro de
podridas astromelias.
 
¡Niños!
¿Dónde las llevan?
 
Uno:
al río donde fluye
agua fresca.
El otro:
a esconderlas bajo tierra.
 
¡Pónganse de acuerdo!
 
A coro los niños:
Depende de la doncella.
 
Ella levanta su pañuelo
y el día aclara,
ríen las azucenas.
Girasoles bienaventurados
giran sus pesadas cabezas.
 
 
Dime Virgencita:
¿Qué busca la doncella?
 
Sueños de cortesana,
lamentos de sirena.
 
¿Y qué es lo que encuentra?
 
Estrellas fugaces
que caen de las mesas,
fábulas de niños
vestidos con capa negra.
 
Déjame recitarle.
 
Imposible
se ha llevado
de tí
los poemas.
 
Déjame cantarle.
 
Imposible
solo escucha
notas diáfanas
de tangueras vigüelas.
 
La doncella le habla al oído a la Virgencita.
 
Ella pretende
de cada generación
una ofrenda.
 
Mi letanía
yace en las astromelias
¡Tuyo es mi verso lóbrego!
Mi esperanza
yace en el jazmín
¡Tuyo es mi  verso claro!
Doncella sé la benefactora
de todos mis poemas.
 
Comienza a bailar
clava sus ojos en mi
y se le dibuja una mueca.
 
¡Ay del periplo
que das por los poetas!
le beso la mejilla negra.
 
Tras el rasguido de una vigüela
los niños con las astromelias
y la virgencita con un jazmín,
se van con la doncella.
 
Solo me queda un poema
y crucecitas de madera.

 

*     *      *


 
Irenista
 
Blande sol
su tibia espada
sobre el rocío.
 
No hay verde
que no busque el amarillo,
piensa, lo has visto.
 
Anoche la muerte
afilaba su cuchillo,
y el rocío era el llanto
del aire herido.
 
Cuando la madrugada
hacia su recorrido,
Irene lloraba a la vera del camino,
Y Sofía yacía tendida en el piso.
 
Anoche todo fue ruido,
estruendo, gemido.
Colgaba un nivel sobre los elegidos,
los demás yertos
cortado su hilo.
 
Ya la oscuridad cumplió su cometido,
vendrán las sombras
a buscar lo prometido,
vendrá el terrible zumbido.
 
El firmamento ha caído,
restos de estrellas en el piso,
ayer eran brillo enloquecido
y ahora agonizante titilo.
 
Hera llora la muerte
de un hijo.
Cancervero aúlla
lascivo.
Dionisio y Sátiro
corretean tranquilos.
Ares toma mates
con Hades en el piso.
Afrodita abraza a Cupido,
que sin alas es un niño.
Apolo dice:
no cuenten conmigo.
 
Cuando Huehuetécotl y Hefesto
hacían huecos al piso,
las pupilas brillaron
pólvora y añicos.
 
San José hace cajones
que cargamos con Jesús casi niño,
Y María trae agua,
a los heridos.
 
Los pájaros perdieron
su trino,
y su rumor, el río.
 
A pesar de lo perdido
no buscaremos venganza,
es una cuestión moral
y de estilo.